5 de abril de 2010

xxi, fresco pa' chomba dirían en el campo.



Hace frío.

Laura me diría que estoy exagerando, pero hace frío. Me desperté esta mañana envuelta demasiadas veces en las sábanas y cuando saque la mano en busca de mi saquito de salir de la cama un escalofrío helado me recorrió el cuerpo. Me metí a la ducha rápido, rápido, y cuando salí me cambie frente a la estufa. Eso si es exagerado, lo reconozco, porque si en Abril me estoy cambiando con la tibia luz artificial de ese aparato, en Junio me estoy mudando al Caribe o muriendo de hipotermia. También estoy resfriada, pero eso no es nada nuevo. Aproveché que anoche adelanté las cosas de anato para el miércoles y cuando termine la ducha, después de la primer taza de café y el obligado viaje as super para planear el almuerzo, me senté a ver que escribía. Me copié de Guido descaradamente y escribí todo lo que tiene que tener mi hombre perfecto (me pareció que escribir Gabriel en letras grandes en el medio de una hoja era tonto, así que me puse a describirlo y, ya que estaba ahí, a ponerme exquisita y mezcle a uno de mis amores imposibles con el hombre que pienso encontrar alguna vez. O no). Después me dispuse a pelearme con mis protagonistas y la verdad creo que eso me va a entretener un rato hasta que sea hora de revisar los apuntes de artrología.

Hace frío la puta madre – y me encanta, me había olvidado lo productiva que me pone la falta de calor.