hay una delgada línea – tan finita e imperceptible que a veces creo que ni está ahí. esa línea, corazón, separa los momentos en los que te hablo en serio de los que te hablo en broma. A veces me pregunto si te das cuenta – si notas que uso el juego como escudo a lo quiero decir. A lo que nunca me va salir de frente, porque no puedo, porque me da miedo, porque no me sale.
(¿cómo era? ah, si... todos tenemos miedo al rechazo)


0 comentarios:
Publicar un comentario