"esa remera es mía," acusa él, pero no se ve realmente enojado.
"no sé de qué me estás hablando," es la respuesta que recibe de ella, que está sentada en la cama con las piernas y los brazos cruzados y un gato a su derecha.
él sonríe un poquito, una mueca casi imperceptible en verdad, "estoy bastante seguro..." dice mientras se acerca, "que la remera de taz que estás usando es mía."
"no, está es mi remera de taz, estás confundido Leo."
"¿y por qué te queda tan grande?"
"es holgada," explica ella, como si fuese lo más obvio del mundo, "y cómoda para dormir."
él suspira, "me encanta esa remera."
"a mí también," le dice ella, a lo que él vuelve a sonreír y le da un beso en la mejilla – ahí ella sabe que ganó.
7 de marzo de 2010
vii, esta remera huele a vos.
Etiquetas: #corazonesdescubiertos, historias del día a día
Publicado por a vampire. en 23:46
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
aaaaaaaah AAAAAAAAH AAAAAAAAAAAAAh
Ahora pude firmar, pero las otras veces no me ofrecía hacer mi comentario eh, así que mi culpa no fue!!
Que bueno tener una remera de taz, jaja
=)
Publicar un comentario